Una sola vida…

El intendente anunció la determinación del grupo de Defensa Civil de volver atrás con algunas restricciones, principalmente para evitar la propagación que crece de manera alarmante en nuestro distrito y la región.

La polémica crece al mismo ritmo que los contagios. Por un lado los ciudadanos que responsablemente se han venido cuidando y preservando a sus seres queridos, reclaman, desde antes de las fiestas de fin de año, que se ponga coto al descontrol.

Por el otro lado los ciudadanos que descreen de la peligrosidad del virus, sostienen enfáticamente que no se debe regresar al confinamiento y las restricciones.

Algunos pensarán que esto ocurre por nuestra eterna grieta argentina, sin embargo es una discusión que tuvo de protagonistas, hace pocos meses atrás a los ciudadanos de los países del hemisferio norte… hoy todo ese hemisferio volvió a las alertas máximas y el confinamiento y atraviesa un rebrote que preocupa y desespera a las autoridades sanitarias.

Argentina tiene un preocupante panorama por delante… escasez de hospitales, camas, respiradores, servicios y personal humano que pueda afrontar un recrudecimiento extremo de esta pandemia.

La discusión, mientras tanto, algunos intentan atribuirla a un enfrentamiento generacional, sin embargo es evidente que es producto de la ignorancia y la soberbia, dos materias que no se aprenden en la Escuela, que provienen exclusivamente del seno de cada hogar, de la formación que les brindamos a nuestros hijos como seres humanos.

Entonces el resultado de estas disquisiciones es pura y exclusivamente producto de la decadencia que hemos sabido sembrar en nuestra sociedad.

El desprecio por la vida, el no saber diferenciar cuales son nuestras responsabilidades individuales, el desconocer que nuestros derechos en una sociedad establecida y organizada, terminan justo donde comienzan los de nuestro prójimo… hace muchos años que son prácticas olvidadas entre nosotros.

Una sola vida que se pierde, es una tragedia irreparable. Quizá eso deberíamos reflexionar como para tratar de evitar el desastre que podría alcanzarnos.

DOMINGO SAN ROMAN

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