La forestación parece no ser un tema prioritario en nuestro distrito y sin embargo es un elemento imprescindible para el desarrollo de la actividad turística en nuestro medio. Seguramente no es sencilla la tarea ni muy barata la inversión, pero si aspiramos a tener una oferta adecuada debemos poner el entusiasmo necesario para proyectar espacios verdes que seguramente llevarán muchos años para dar sus frutos definitivos, pero son una necesidad imperiosa.
Desde hace más de 30 años que la ciudad y alrededores del Lago Epecuén perdieron centenares de especies añosas y frondosas. Muy poco y nada se ha hecho para reemplazarlas o reubicar nuevos sectores a la vera de los sitios que la comunidad turística que nos visita, necesita para su comodidad.
No es una tarea imposible, si es una tarea imprescindible pues vemos que en todos los sitios de la región en los que se ofrece turismo, el punto fundamental es la sombra y los espacios organizados para el buen acampe. La cantidad de veraneantes que se desplaza por la región en su propia carpa o casilla, crece año a año y si bien no es la misma proyección económica que se genera alrededor de los alojamientos hoteleros, es un aporte más y por cierto muy importante. Es de esperar que alguna día comencemos esta labor entre todos, por estos días un comerciante ligado al ramo, el Sr. Julio Medina, planteó en las redes la necesidad de ser solidarios con los árboles y arbustos y regarlos diariamente durante la época de mayor estío. Este gesto puede ser el comienzo de una toma de conciencia que abra un poco más nuestros corazones hacia esos seres vivos que tanto necesitamos y que tan poco valoramos.
DOMINGO SAN ROMAN

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