{"id":11802,"date":"2019-03-13T10:54:00","date_gmt":"2019-03-13T13:54:00","guid":{"rendered":"http:\/\/dsrmedios.com.ar\/diario\/?p=11802"},"modified":"2019-03-13T10:54:00","modified_gmt":"2019-03-13T13:54:00","slug":"entrevista-con-judith-butler-el-poder-politico-del-duelo-publico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/dsrmedios.com.ar\/diario\/archivos\/11802","title":{"rendered":"Entrevista con Judith Butler  El poder pol\u00edtico del duelo p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p><strong> G\u00e9nero \/ DOSSIER \/ Marzo de 2019 Enrique D\u00edaz \u00c1lvarez<\/strong><\/p>\n<p>A ra\u00edz de la publicaci\u00f3n de El g\u00e9nero en disputa (1990), Judith Butler se convirti\u00f3 en un referente contempor\u00e1neo del feminismo y la teor\u00eda queer. Pero se equivoca quien intente reducir la influencia de esta intelectual estadounidense a un solo campo de estudio. Basta releer ese libro revolucionario para advertir que aquel esfuerzo por desnaturalizar el g\u00e9nero ya se inscrib\u00eda dentro del compromiso \u00e9tico-pol\u00edtico que articula su proyecto te\u00f3rico: combatir la violencia \u2014normativa, simb\u00f3lica, f\u00edsica, sexual o de Estado\u2014 que condiciona la vida de ciertos grupos que est\u00e1n m\u00e1s expuestos al da\u00f1o, la exclusi\u00f3n o la muerte.<br \/>\nEs esta vocaci\u00f3n por pensar cr\u00edtica y transversalmente la precariedad \u2014una categor\u00eda que engloba a mujeres, queers, personas transg\u00e9nero, pobres, discapacitados, migrantes, ap\u00e1tridas y aquellos que forman parte de minor\u00edas religiosas o raciales\u2014 lo que ha llevado a Butler a poner el cuerpo en el centro de su filosof\u00eda pol\u00edtica. Obras como Vida precaria (2004) o Marcos de guerra (2009) son un llamado para reconocer la condici\u00f3n de vulnerabilidad e interdependencia que nos define, as\u00ed como para reconsiderar el alcance de ciertos afectos en la defensa y ampliaci\u00f3n de los derechos civiles y pol\u00edticos.<br \/>\nNo es casual que su lectura en torno al poder del duelo y la indignaci\u00f3n tenga tanta resonancia en sociedades que est\u00e1n marcadas por la desigualdad, la guerra o la violencia. Un pa\u00eds como M\u00e9xico \u2014en donde se producen nueve feminicidios al d\u00eda y un tr\u00e1iler refrigerado da vueltas con cad\u00e1veres hacinados por falta de espacio en la morgue\u2014, no es m\u00e1s que un testigo atroz de que hay vidas que se consideran valiosas y merecedoras de ser lloradas y otras no.<br \/>\nEl activismo y pensamiento pol\u00edtico de Judith Butler conmueve porque obedece a un deseo de vivir: de hacer que la vida cuente, importe, sea posible. La presente entrevista se llev\u00f3 a cabo a trav\u00e9s de una serie de correos electr\u00f3nicos intercambiados a mediados de enero de 2019.<\/p>\n<p><strong>La inquietante ola conservadora, que ha llevado al poder a neofascistas como Trump y Bolsonaro, se ha caracterizado por instrumentalizar discursos abiertamente racistas, sexistas y hom\u00f3fobos. \u00bfC\u00f3mo encarar desde la teor\u00eda y acci\u00f3n feminista esta pol\u00edtica de odio y discriminaci\u00f3n que amenaza derechos civiles fundamentales y ha encontrado un nicho en el electorado?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, abordar\u00eda esto desde un punto de vista feminista, pero tambi\u00e9n desde el punto de vista de una alianza antifascista que contemple al feminismo, al antirracismo y a la lucha contra la transfobia y homofobia como prioridades. Tu pregunta me lleva a posicionarme dentro de un marco, el feminista, pero quiz\u00e1s el desaf\u00edo de nuestro tiempo es dejar que los distintos marcos de la izquierda se cuestionen y alteren entre s\u00ed. Desde mi perspectiva, un feminismo que no es antirracista no es feminismo. Un feminismo transf\u00f3bico no es feminismo. Quiz\u00e1 sea necesaria una nueva manera de concebir alianzas que trascienda los marcos nacionales para producir coaliciones m\u00e1s amplias que comprendan c\u00f3mo las diversas formas de opresi\u00f3n est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed.<br \/>\nEl camino para derrotar a un movimiento pol\u00edtico basado en el odio es, sin duda, no reproducir el odio. Tenemos que seguir encontrando formas de oposici\u00f3n que no reproduzcan la violencia de aqu\u00e9llos a quienes nos oponemos. Desde mi punto de vista, es imperativa una coalici\u00f3n agresiva no violenta, multirregional y multiling\u00fce.<\/p>\n<p><strong>Hace unos meses, grupos de ultraderecha se movilizaron en S\u00e3o Paulo para impedir que dieras una conferencia. Te culpaban de atentar contra \u201clos valores de la familia\u201d y \u201cconfundir la identidad sexual de sus hijos e hijas\u201d. \u00bfA tantos a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de El g\u00e9nero en disputa consideras que es m\u00e1s urgente que nunca insistir en desnaturalizar el g\u00e9nero y reconocer su car\u00e1cter performativo para combatir los embates de un esencialismo y un binarismo tan beligerantes?<\/strong><\/p>\n<p>Como sabes, escrib\u00ed El g\u00e9nero en disputa hace treinta a\u00f1os y, por lo tanto, mi punto de vista ha cambiado. La cuesti\u00f3n ahora, de cara al movimiento de ideolog\u00eda antig\u00e9nero, es defender el campo de los estudios de g\u00e9nero, que incluir\u00eda enfoques performativos, relacionales, marxistas e interseccionales, entre otros. La idea de g\u00e9nero resulta aterradora a estos adversarios porque creen que los roles sociales y las identidades deben derivarse del sexo que fue dado por dios. Un punto de vista que ha sido refutado por feministas, por las personas LGBTIQ, y por todos aquellos que buscan elegir c\u00f3mo vivir su g\u00e9nero, su vida \u00edntima, su sexualidad y su amor. Ciertamente, no todo lo relacionado con nuestro g\u00e9nero o nuestra sexualidad es \u201celegido\u201d, pero aun as\u00ed todos tenemos el derecho a vivir libremente en nuestros cuerpos, a vivir libremente nuestra sexualidad y nuestro g\u00e9nero. Los marcos binarios funcionan muy bien para algunas personas, pero para otras son una trampa o una prisi\u00f3n. Por lo que en nuestras vidas deber\u00edamos poder conducir estas posibilidades de la manera que mejor se adecue a nosotros. Y no funcionan de la misma manera para todos.<\/p>\n<p><strong>El movimiento Ni Una Menos ha logrado consolidarse en Am\u00e9rica Latina. En M\u00e9xico, por ejemplo, las manifestaciones contra los feminicidios han conseguido visibilizar la violencia f\u00edsica y simb\u00f3lica contra las mujeres en lo colectivo. Al mismo tiempo, en Estados Unidos parecen tener m\u00e1s impacto historias individuales de acoso sexual, como se ha visto en el movimiento #MeToo. \u00bfC\u00f3mo articular lo personal con lo colectivo e impedir que se da\u00f1e a una mujer por el simple hecho de serlo o que su muerte se convierta en un n\u00famero m\u00e1s? \u00bfSon las historias de vida un medio efectivo para crear redes de solidaridad?<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad que Ni Una Menos es una acci\u00f3n colectiva m\u00e1s poderosa, una que ha logrado expandirse a trav\u00e9s de varias regiones del mundo, empoderando mujeres, personas trans y sus aliados. El nombre del colectivo es en s\u00ed mismo una demanda, un grito: no perderemos otra vida m\u00e1s. \u00c9sta es una poderosa oposici\u00f3n a la violencia. Pero tambi\u00e9n lo es hacer m\u00e1s visible y perceptible la violencia sistem\u00e1tica contra las mujeres, trans y travestis a lo largo de Am\u00e9rica Latina y otras partes del mundo. En Estados Unidos, la ideolog\u00eda del individualismo es muy fuerte, por lo que #MeToo se sustenta en historias individuales que aparecen en los medios de comunicaci\u00f3n, generalmente de personajes muy conocidos. En ese sentido, la pol\u00edtica medi\u00e1tica se acerca m\u00e1s a las relaciones y acciones publicitarias. Por supuesto que la cantidad de historias que se han contado apunta al car\u00e1cter generalizado del acoso sexual y la violencia en los Estados Unidos y en otros lugares. Pero sin una asamblea, sin un grupo que experimente un proceso de transformaci\u00f3n en conjunto, el movimiento no podr\u00e1 ser colectivo y no podr\u00e1 tener el mismo efecto transformador en la cultura.<\/p>\n<p><strong>En Cuerpos aliados y lucha pol\u00edtica (2017), mencionas que en cierto sentido no s\u00f3lo el g\u00e9nero y la sexualidad son performativos, sino que tambi\u00e9n lo son las expresiones y reivindicaciones planteadas en su nombre. \u00bfPiensas que manifestarnos junto a otros cuerpos en un espacio de aparici\u00f3n que nos vincula \u2014por citar a Hannah Arendt\u2014 permite trascender nuestras pretensiones identitarias y actuar m\u00e1s contra y desde la precariedad pol\u00edtico-econ\u00f3mica que nos condiciona? \u00bfC\u00f3mo producir desde la izquierda alianzas efectivas a trav\u00e9s, o a pesar, de la diferencia?<\/strong><\/p>\n<p>No creo que la sexualidad sea performativa. Y cierta parte del g\u00e9nero definitivamente no es performativa. Lo que ahora sostengo es simplemente que, m\u00e1s all\u00e1 de que nuestro g\u00e9nero o sexualidad est\u00e9n o no determinados de antemano por fuerzas sociales o de otra \u00edndole, todos tenemos el derecho de vivir nuestro g\u00e9nero y sexualidad en p\u00fablico sin temor a la discriminaci\u00f3n y la violencia. Reivindicar qui\u00e9nes somos es un acto performativo en el lenguaje. Las alianzas efectivas se sustentan en cuerpos que se re\u00fanen, exponen y combaten su precariedad. Pero tambi\u00e9n dependen de aquellos que no pueden aparecer en p\u00fablico, aquellos que est\u00e1n sin papeles, detenidos o en prisi\u00f3n. Por lo que las redes son tan importantes como las asambleas, y nuestros mundos virtuales pueden ser muy poderosos. Sin diferencia, no hay energ\u00eda, ni vitalidad, ni coalici\u00f3n. Lo que nosotros valoramos es la diferencia, y es la condici\u00f3n de posibilidad de coalici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>A ra\u00edz de los ataques terroristas sufridos por Estados Unidos en 2001, tu obra se centr\u00f3 en explorar la guerra y la violencia a partir de una reconceptualizaci\u00f3n del cuerpo desde el \u00e1mbito pol\u00edtico. Todo un llamado a reconocer la vulnerabilidad com\u00fan \u2014en tanto cuerpos inevitablemente estamos expuestos y dependemos de los otros\u2014 y responsabilizarnos por determinadas vidas que no se consideran dignas de ser protegidas o lloradas. \u00bfConsideras que apelar a esta vulnerabilidad e interdependencia es un punto de partida \u00e9tico-pol\u00edtico para defender la vida de migrantes y refugiados, cuya supervivencia est\u00e1 siendo amenazada hoy en d\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, lo creo. Si pensamos en todos los grupos que son precarios, los indocumentados y los migrantes se encuentran entre los m\u00e1s vulnerables. Piensa en todos aquellos migrantes que ahora mismo son ap\u00e1tridas, que est\u00e1n sujetos a encarcelamiento o detenci\u00f3n indefinida, sin derechos respecto a los poderes policiales que a menudo son violentos y crueles. Desde mi punto de vista, hay obligaciones que los ciudadanos tienen con los ap\u00e1tridas. No tenemos que pertenecer a la misma naci\u00f3n o Estado para estar obligados a defender mutuamente nuestras vidas en libertad y dignidad. \u00c9stas son demandas \u00e9ticas que trascienden a los Estados, regiones y autoridades internacionales. Necesitamos imaginar estos v\u00ednculos \u00e9ticos por encima y en contra de las despreciables formas de dominaci\u00f3n y abandono que se derivan del hipernacionalismo, el neoliberalismo, la codicia corporativa y el racismo sist\u00e9mico.<\/p>\n<p><strong>En contextos de guerra y violencia de Estado como el que hemos vivido en M\u00e9xico \u2014desde el a\u00f1o 2006 se calculan m\u00e1s de 200 mil asesinatos y 35 mil desapariciones\u2014 se han multiplicado el duelo y la indignaci\u00f3n de miles de madres, hermanas y familiares que, como Ant\u00edgona, luchan por encontrar y dignificar las vidas y cuerpos que no han sido sujetos a duelo. \u00bfDe qu\u00e9 forma sentimientos tan \u00edntimos como el duelo o el horror pueden tener un alcance p\u00fablico duradero? \u00bfEst\u00e1 en la misma capacidad de experimentar esos afectos la clave para evitar que lleguemos a normalizar la violencia y dejar de oponernos a ella?<\/strong><\/p>\n<p>Creo que los familiares y amigos de los estudiantes de Ayotzinapa, y de todos los desaparecidos, nos han mostrado el poder pol\u00edtico del duelo p\u00fablico. Ellos todav\u00eda no est\u00e1n de luto, sino que est\u00e1n exigiendo el derecho a estarlo. Ellos no pueden estar de luto antes de tener un informe exhaustivo de su muerte, antes de contar con una investigaci\u00f3n justa y completa que determine qui\u00e9n es responsable de la p\u00e9rdida de esas vidas. Por lo que exigir el derecho a duelo de manera p\u00fablica est\u00e1 ligado a la exigencia de justicia pol\u00edtica. Si no logramos estar de luto, no reconoceremos las vidas que se han perdido. Si no buscamos justicia para aquellas vidas perdidas, no podremos guardar luto. Es as\u00ed como nuestro duelo deviene en protesta, demanda y es parte de un movimiento de justicia social.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 papel crees que puede jugar la lectura de ciertas obras literarias y cr\u00f3nicas period\u00edsticas \u2014o performances art\u00edsticos que justamente suelen trabajar con el cuerpo y el espacio p\u00fablico\u2014 para expandir ese v\u00ednculo entre el derecho al duelo y la demanda de justicia pol\u00edtica. En M\u00e9xico, por ejemplo, diversos artistas y escritores est\u00e1n trabajando con el testimonio de v\u00edctimas de violencia de Estado como la tortura\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Hablas sobre la posibilidad misma de experimentar lo que ha sucedido. Algunos te\u00f3ricos del trauma lo han definido como aquello que elude la experiencia. Y hasta cierto punto, eso es cierto. Los brutales feminicidios y desapariciones son informados y conocidos, pero \u00bfest\u00e1n registrados? \u00bfQu\u00e9 significa registrar un evento? En ingl\u00e9s, decimos \u201cwe take it in\u201d (\u201clo asimilamos\u201d) como si el registro fuera una cuesti\u00f3n de interiorizaci\u00f3n. Pero si el evento es demasiado terrible como para ser digerido, si califica como un trauma, no se puede asimilar, es entonces cuando requerimos otro tipo de exposici\u00f3n. El \u00e1mbito est\u00e9tico, incluidas las artes visuales y esc\u00e9nicas, puede ayudar a estructurar y abrir los sentidos para asimilar estas p\u00e9rdidas, para permitir su reconocimiento y comenzar tanto el trabajo de duelo como la demanda de justicia. El arte p\u00fablico que pone en primer plano la injusticia de esas p\u00e9rdidas brutales permite la creaci\u00f3n de una respuesta compartida, un proceso hist\u00f3rico mediante el cual lo que antes era inasimilable se registra como p\u00e9rdida y crimen.<\/p>\n<p>Estoy interesada en lo que Einstein llam\u00f3 pacifismo militante o una forma agresiva de no violencia. No es lo mismo agresi\u00f3n que violencia. Uno puede bloquear una acci\u00f3n de forma en\u00e9rgica sin emplearla. Desde mi punto de vista, debemos oponernos a la violencia con toda la fuerza de las acciones colectivas que expresamos. Si no queremos reproducir lo mismo de aqu\u00e9llos a quienes nos oponemos, tendremos que distinguir nuestra fuerza de la violencia. Las huelgas, las barreras humanas, la desobediencia civil, la acci\u00f3n directa, todas ellas pueden adquirir formas p\u00fablicas de peso sin tornarse violentas. Si traemos m\u00e1s violencia al mundo, se normaliza m\u00e1s. Por lo tanto, deber\u00edamos encontrar una manera de incorporar en nuestra pr\u00e1ctica el rechazo a normalizar e intensificar la violencia en este mundo. Esta pr\u00e1ctica encarnada es aquella que es compartida, en la que una dependencia contin\u00faa entre nosotros, entre aquellos que preservamos la memoria en la tierra, y define nuestra perseverancia y nuestros v\u00ednculos.<\/p>\n<p><strong>Imagen de portada: Conferencia en la C\u00e1tedra Latinoamericana Julio Cort\u00e1zar de la Universidad de Guadalajara (UdeG), 26 de noviembre de 2018. Fotograf\u00eda de Gustavo Alfonzo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>G\u00e9nero \/ DOSSIER \/ Marzo de 2019 Enrique D\u00edaz \u00c1lvarez A ra\u00edz de la publicaci\u00f3n de El g\u00e9nero en disputa (1990), Judith Butler se convirti\u00f3 en un referente contempor\u00e1neo del feminismo y la teor\u00eda queer. Pero se equivoca quien intente reducir la influencia de esta intelectual estadounidense a un solo campo de estudio. 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